Operativa
Qué hacer si el destinatario rechaza una entrega
El palet llega y nadie lo recibe. O lo reciben y lo rechazan. En los dos casos hay una decisión que tomar en las siguientes horas, y cuanto más tarde se tome, más cuesta.
Revisado el
En resumen
Si el destinatario rechaza la mercancía o no está para recibirla, el transportista la deposita y avisa al remitente, que debe decidir entre un segundo intento de entrega, un cambio de dirección o el retorno. El coste de esa gestión lo asume quien contrató el transporte, y crece con cada día que la mercancía espera.
Es una de las incidencias más caras del transporte y una de las que peor se gestionan, porque suele llegar al final del día y con poca información. Esto es lo que ocurre, lo que cuesta y cómo se decide.
Qué está pasando realmente
Hay tres situaciones distintas que se suelen mezclar:
Ausencia. No hay nadie en destino, el almacén está cerrado o no hay quien firme. No es un rechazo: es una entrega que no se puede completar.
Imposibilidad material. Hay alguien, pero no se puede descargar: no hay muelle ni carretilla, el acceso no admite el vehículo o el palet requiere medios de descarga que nadie tiene. Recuerda que el conductor no puede cargar ni descargar en vehículos de más de 7,5 toneladas.
Rechazo. El destinatario está, puede descargar y decide no aceptar la mercancía: porque el pedido no es el que esperaba, porque llega dañada, porque ya no la quiere o porque discute el importe en un envío a portes debidos.
Las tres acaban igual: la mercancía no se entrega y alguien tiene que decidir qué hacer con ella. Pero la responsabilidad de cada una es distinta, y conviene que el aviso te diga cuál es.
Las tres decisiones posibles
Cuando te avisan, hay tres caminos y ninguno es gratis:
| Opción | Cuándo tiene sentido | Coste |
|---|---|---|
| Segundo intento | La causa era puntual: ausencia, horario, falta de aviso | Un nuevo reparto, más el almacenaje del tiempo de espera |
| Cambio de dirección | El destinatario correcto es otro punto cercano | Reexpedición, que puede ser un envío nuevo si la zona cambia |
| Retorno al origen | El destinatario no va a aceptarlo | El transporte de vuelta, normalmente similar al de ida, más almacenaje |
La clave es decidir rápido. Mientras no hay decisión, la mercancía ocupa espacio en el depot de destino y el reloj corre.
Quién paga
Con carácter general, quien contrató el transporte. En un envío a portes pagados, eso eres tú como remitente, aunque la causa del rechazo sea de tu cliente.
Eso no significa que tengas que asumirlo tú al final: si el rechazo fue injustificado, es un asunto comercial entre tu cliente y tú, y puedes repercutírselo según vuestras condiciones de venta. Pero frente al transportista responde quien contrató, y por eso conviene tener ese reparto pactado por escrito antes de que ocurra.
Es, de hecho, uno de los puntos que recomendamos dejar explícito en las condiciones de venta, junto con quién aporta los medios de descarga.
Un consejo sobre el rechazo por daños
Este caso merece un apartado porque la reacción instintiva suele ser la peor.
Si el palet llega dañado, la tentación es rechazarlo entero. Y casi siempre es peor idea que aceptarlo con reserva:
- Rechazando: generas retorno y almacenaje, tu cliente se queda sin la mercancía completa —incluida la parte que estaba bien— y la reclamación se complica porque el daño no queda documentado en una entrega.
- Aceptando con reserva: la parte útil llega, el daño queda documentado por escrito en el albarán con fotos, y la reclamación tiene base.
Cómo se escribe una reserva útil está en cómo reclamar una mercancía dañada.
La excepción razonable es el palet destruido o inservible por completo. Ahí sí: rechazo, reserva por escrito del motivo y fotos antes de que se lo lleven.
Cómo evitar la mayoría de los casos
De los rechazos y ausencias que vemos, la gran mayoría se habrían evitado con tres cosas que no cuestan dinero:
1. Teléfono de contacto en destino. El dato que convierte una incidencia de dos días en una llamada de dos minutos. Debería estar en la etiqueta y en los datos de la expedición. Lo tratamos en cómo etiquetar un palet.
2. Horario real de recepción confirmado. No el horario comercial de tu cliente: la franja en la que hay alguien en el muelle con medios para descargar. En diciembre, además, con los cierres por inventario y vacaciones comprobados.
3. Avisar al cliente de que va en camino. Con la referencia de seguimiento, para que pueda consultarlo él. Es la medida más simple y la que más reduce las ausencias: casi nadie está ausente cuando sabe que le va a llegar un palet.
Y una cuarta, para envíos delicados
Si el pedido es grande, es la primera vez con ese cliente o el destino es complicado, merece la pena una llamada previa de confirmación. Cuesta cinco minutos y evita el coste de un retorno.
Y no lo confundas con una devolución
Un matiz que evita gestionar mal el caso: en un rechazo la mercancía no se ha entregado y sigue en la red, así que actuar rápido abarata la incidencia. En una devolución la mercancía sí se entregó y vuelve después: eso es un envío nuevo, en sentido contrario, que hay que contratar y pagar. Cómo organizarlo está en devoluciones y logística inversa.
En resumen
Ausencia, imposibilidad material y rechazo acaban igual pero no son lo mismo. Hay tres salidas —segundo intento, cambio de dirección o retorno— y todas cuestan, así que la variable que controlas es la velocidad de la decisión. Y la prevención se resume en un teléfono en destino, un horario real y un aviso previo.
Con nosotros, si una entrega no sale, la llamada la hacemos nosotros con la información concreta para que puedas decidir el mismo día. Es lo que entendemos por gestión de incidencias.
Fuentes consultadas
- Ley 15/2009, del contrato de transporte terrestre de mercancíasBoletín Oficial del Estado
