Operativa
Devoluciones y logística inversa en envíos paletizados
La devolución de un palet cuesta lo mismo que enviarlo, pero se organiza mucho peor: el palet lo monta quien lo devuelve, y casi nunca sabe cómo.
Revisado el
En resumen
Una devolución paletizada cuesta aproximadamente lo mismo que el envío de ida, pero la prepara el destinatario, que rara vez tiene material ni criterio para montar el palet. Organizarla bien implica decidir de antemano quién paga, quién monta el palet y con qué material, y si conviene recogerla o consolidarla.
De todos los flujos logísticos, el de devoluciones es el peor gestionado. No porque sea difícil, sino porque casi nadie lo diseña: se improvisa cada vez.
Y en paletizado eso se paga, porque una devolución cuesta lo mismo que un envío.
Por qué una devolución no es un envío al revés
Parece que sí y hay tres diferencias que lo cambian todo:
1. El palet lo monta quien devuelve. Tu almacén sabe montar palets: tiene film, fleje, cajas y criterio. El almacén de tu cliente probablemente no. El resultado es un palet inestable que llega en peor estado del que salió.
2. La mercancía ya está manipulada. Cajas abiertas, unidades sueltas, embalaje original roto. No viaja tan bien como cuando salió, aunque el producto esté perfecto.
3. Nadie sabe quién paga. En un envío está claro; en una devolución se discute. Y mientras se discute, el palet ocupa espacio en el almacén de tu cliente.
Decide tres cosas antes de que ocurra
Toda la mejora está en tener respuesta a estas tres preguntas antes de la primera devolución:
¿Quién paga?
Depende del motivo, y conviene que esté escrito en tus condiciones de venta:
| Motivo | Quién lo asume habitualmente |
|---|---|
| Error tuyo: producto equivocado, cantidad incorrecta | Tú |
| Producto defectuoso | Tú |
| Daño en el transporte | Se resuelve por la vía de la reclamación, con reserva en el albarán |
| El cliente cambia de opinión o pidió mal | El cliente |
| Exceso de stock que el cliente quiere devolver | Negociable, y conviene tener criterio |
Lo que no funciona es no decidirlo. La conversación de «esto quién lo paga» con el palet ya en tránsito es la peor de todas.
¿Quién monta el palet y con qué?
Si las devoluciones son habituales en tu operativa, esto merece una solución explícita:
- Instrucciones sencillas al cliente: peso abajo, nada que sobresalga, film anclado a la base. Puedes enlazarle directamente cómo preparar y flejar un palet.
- Material, si el volumen lo justifica: dejarle un rollo de film y unos flejes cuesta poco y evita daños.
- Aceptar la devolución en bultos en lugar de en palet cuando el volumen es pequeño. A veces la paquetería es la respuesta correcta para el retorno aunque la ida fuera paletizada.
¿Recoger o acumular?
Acumular casi siempre gana si el producto lo permite. Una recogida con tres palets cuesta bastante menos que tres recogidas de uno.
Con clientes recurrentes, lo eficiente es que la devolución viaje en la siguiente recogida programada, igual que se hace con la recuperación de palets vacíos. Está en intercambio de palets.
Documenta el estado en la recogida
Este punto se salta siempre y es el que genera los conflictos más difíciles.
Cuando recoges una devolución, la mercancía ya había sido manipulada por tu cliente. Si llega dañada, no hay forma limpia de saber si el daño es del transporte de vuelta o ya estaba.
La solución es la misma que en una entrega: fotografiar el palet en el momento de la recogida, antes de que se lo lleven, con la etiqueta visible. Con eso, si hay un daño posterior, la comparación es posible.
Cómo se documenta y se reclama un daño está en cómo reclamar una mercancía dañada.
No confundas devolución con rechazo
Son dos cosas distintas y se gestionan de forma distinta:
- Rechazo: la mercancía no se ha entregado. Está en el depot de destino y hay que decidir entre segundo intento, cambio de dirección o retorno. Qué hacer si rechazan una entrega.
- Devolución: la mercancía se entregó y ahora vuelve. Es un envío nuevo, en sentido contrario, que hay que contratar y pagar.
La diferencia importa porque en el primer caso la mercancía sigue en la red y actuar rápido abarata la incidencia; en el segundo, empieza un proceso nuevo.
Métela en tu coste por pedido
Las devoluciones son una de las partidas que más se olvidan al calcular lo que cuesta servir un pedido. Y en algunos sectores no son marginales: son un porcentaje estable del volumen.
Si sabes tu tasa de devolución, el cálculo es directo:
Coste de devoluciones por pedido = (devoluciones al mes × coste medio de una devolución) ÷ pedidos del mes
Ese número va en la partida 4 del coste logístico por pedido. Y cuando está calculado, muchas decisiones comerciales cambian.
En resumen
Una devolución cuesta como un envío pero se organiza peor. Decide antes quién paga, quién monta el palet y con qué material, y si conviene acumular en lugar de recoger una a una. Documenta el estado en la recogida y no confundas devolución con rechazo.
Si las devoluciones son parte estable de tu operativa y quieres integrarlas en tus recogidas programadas, cuéntanos cómo funcionan hoy.
